La ética en el Islam tiene algunas características propias que la distinguen; estas son algunas:
1. La ética no es exclusiva de un grupo de personas
Allah creó a los seres humanos con diferentes tonalidades de piel y hablando diferentes idiomas, pero todos son iguales ante Él, nadie vale más que otro excepto por su piedad y rectitud. Dijo Allah: “¡Oh, humanos! Los hemos creado a partir de un hombre [Adán] y una mujer [Eva], y [de su descendencia] los congregamos en pueblos y tribus para que se conozcan unos a otros. En verdad, el más honrado de ustedes ante Allah es el más piadoso” (Corán 49:13).
Los buenos modales caracterizan la relación del buen musulmán con los demás, y no hay diferencia entre un rico y un pobre, ni entre un distinguido y un desconocido, ni entre un blanco y un negro, ni entre un árabe y un no árabe.
La ética del musulmán en su relación con los no musulmanes:
Allah, glorificado y alabado sea, nos ordenó tener buenos modales con todas las personas. La justicia, la benevolencia y la misericordia son modales del buen musulmán en su trato con los demás, sean o no musulmanes, y debe procurar que estos mismos modales estén presentes cuando desee invitar a los demás a esta gran religión.
Dijo Allah: “Allah no les prohíbe ser benevolentes y equitativos con quienes no los han combatido por causa de la religión ni los han expulsado de sus hogares, pues ciertamente Allah ama a los justos” (Corán 60:8).
Pero nos prohíbe mantener lealtad a los enemigos entre los no musulmanes o sentir aprecio por su incredulidad y paganismo. Dijo Allah: “Allah solo prohíbe que tomen como aliados a quienes los han combatido por causa de la religión y los han expulsado de sus hogares o han contribuido a su expulsión. Y sepan que quienes los tomen como aliados serán inicuos” (Corán 60:9).

El buen musulmán trata a todos con buenos modales, independientemente de su religión y su etnia.
2. El bueno trato no se limita sólo a los seres humanos
El buen trato a los animales:
El Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) nos informó de una mujer que irá al Infierno por haber encerrado a una gata sin alimentarla hasta que murió; de la misma forma, nos informó de un hombre a quien Allah perdonó sus pecados por haber dado de beber a un perro sediento. Dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Una mujer mereció el Infierno por encerrar a una gata que no alimentó ni dejó libre para que buscara su sustento” (Al Bujari 3140; Muslim, 2619).
Y dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Una vez, un hombre andaba muy sediento en busca de agua, al encontrar un pozo bajó en él y bebió; al salir, encontró un perro que lamía el barro de tanta sed que tenía, y el hombre pensó: ‘Este perro tiene tanta sed como yo tenía hace un momento’. Entonces bajó al pozo, llenó su zapato con agua, subió con el zapato entre sus dientes, y con sus manos dio de beber al perro. Allah se apiadó de él por su buena obra y lo perdonó”; entonces los compañeros preguntaron: “¿Acaso Allah nos recompensará por tratar bien a nuestros animales?” El Profeta respondió: “Sí, hay una recompensa por el buen trato a todo ser viviente” (Al Bujari, 5663; y Muslim, 2244).
Los buenos modales para conservar el medio ambiente:
El Islam nos ordenó poblar la Tierra, trabajarla, desarrollarla y producir para construir la civilización, con la obligación de proteger nuestro planeta y conservarlo, así como nos prohibió corromperlo y derrochar sus recursos, independientemente de si esta corrupción alcanza sólo al ser humano o también al medio ambiente. La corrupción, en cualquiera de sus formas, es una de las cosas que Allah más detesta. Dijo el Altísimo: “Allah no ama la corrupción” (Corán 2:205).
Tal es el interés que pone el Islam en poblar la Tierra con bondad, que el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) aconsejó hacerlo aún en las condiciones más difíciles. Dijo: “Cuando uno de ustedes tenga en la mano una semilla para plantarla y llegue el fin del mundo, que la plante mientras pueda” (Áhmad 12981).

El Islam enseña a proteger el medio ambiente.
3. La ética en todos los Ámbitos de la vida:
La familia:
En el Islam, la ética y los buenos modales son muy importantes, especialmente en el ámbito familiar. Dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “El mejor de entre ustedes es el que mejor trata a su familia, y yo soy el que mejor trata a su familia” (At-Tirmidhí 3895).
- El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), es la mejor persona que ha pisado la Tierra, hacía las tareas del hogar y ayudaba a su esposa en todo. Su esposa Aisha (que Allah esté complacido con ella) relató: “Siempre estaba al servicio de su familia” (Al Bujari 5048), es decir, hacía lo mismo que ellas en las tareas del hogar.
- También se divertía y jugaba con su familia. Aisha (que Allah esté complacido con ella) relató: “Una vez, cuando yo era joven y delgada, viajé con el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Él le dijo a la gente que se adelantaran y entonces me dijo: ‘Vamos a competir en una carrera tú y yo’. Lo hicimos y le gané. Pasó un tiempo, yo subí de peso y había olvidado la carrera, hasta que un día viajé con él otra vez, entonces dijo a la gente que se adelantaran y me dijo: ‘Vamos a competir en una carrera tú y yo’, lo hice y me ganó, entonces se rio y me dijo: ‘¡Ahora estamos empatados!’” (Áhmad 26277).
El comercio:
A veces, el apego al dinero es tan fuerte que hace caer al comerciante en lo ilícito, por lo que el Islam impone normas éticas para controlar esos excesos:
- El Islam prohíbe los excesos y el engaño en los pesos y medidas, y amenaza con el castigo más doloroso a quien cometiere engaños. Dijo Allah: “¡Ay de los defraudadores! Que cuando compran exigen el peso exacto, pero cuando venden defraudan [dando un peso o medida menor al establecido en la venta]” (Corán 83:3-1).
- El Islam nos insta a la bondad y generosidad en la venta y en la compra, tal como dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Allah bendice al hombre generoso cuando vende y cuando compra” (Al Bujari, 1970).
La industria:
El Islam exige a los fabricantes ciertas normas de ética, como las siguientes:
- La perfección en el trabajo y presentación. Dijo el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) “Allah ama que cuando alguno de ustedes haga un trabajo lo perfeccione” (Abu Yalá 4386; Al Baihaqi 5313).
- Cumplir los plazos y los acuerdos. Dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Tres son los signos del hipócrita”, y mencionó “…cuando promete, no cumple…” (Al Bujari, 33).

4. La ética en todas las situaciones
No hay excepciones en el Islam para no ser ético, el musulmán es responsable de cumplir con los mandamientos de Allah y comportarse de manera correcta, incluso en las condiciones más extremas, puesto que la nobleza del fin no justifica utilizar medios perversos.
Por esta razón, el Islam impone normas para el comportamiento aún en los conflictos, para que así logremos evitar obedecer a los instintos de venganza, ira, odio y egoísmo.
Algunas normas éticas del Islam durante la guerra
1. Ordenó ser justos y equitativos con los enemigos y prohíbe ser injustos y abusivos:
Dijo El Magnánimo: “y que el rencor no los conduzca a obrar injustamente. Sean justos, porque de esta forma estarán más cerca de ser piadosos” (Corán, 5:8). Así, queda prohibido tratar mal a los enemigos, sea con palabras o con acciones, aunque se les deteste.
2. Prohíbe incumplir los acuerdos y traicionarlos
Incumplir los acuerdos firmados con los enemigos y traicionarlos es ilícito e indigno de los musulmanes. Dijo Allah: “Por cierto que Allah no ama a los traidores” (Corán, 8:58).
3. Prohíbe la tortura y la mutilación a los muertos:
Mutilar o maltratar a los cuerpos de los fallecidos está prohibido. Dijo el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Y no mutilen” (Muslim 1731).
4. Prohíbe atacar o matar a los civiles que no participan en una guerra, así como corromper la Tierra y el medio ambiente:
Abu Bakr as Siddiq, primer Califa de los musulmanes y el mejor de sus compañeros (Allah esté complacido con él) ordenó al comandante de su ejército enviado a Siria, UsamaIbnZaid: “… No maten a niños pequeños, ni a los ancianos, ni a las mujeres; no arranquen las palmeras ni las quemen, no corten ningún árbol frutal, ni sacrifiquen ovejas, ni vacas, ni camellos excepto para alimentarse; en la travesía encontrarán a personas que se dedican a adorar a Allah en sus templos, déjenlos tal como están” (Ibn Asakir 2/50).
