Allah ha prescrito el ayuno por varias y sabias razones, tanto para esta vida como para la Otra; entre ellas tenemos:
1
Alcanzar la piedad ante Allah, alabado y glorificado sea:
Esto es posible por medio de la adoración, a través de la cual el siervo se acerca a su Señor, dejando las cosas que le gustan y controlando sus deseos; de esta forma puede controlar su ego por medio de la piedad; y Allah, glorificado sea, lo observa en todo tiempo y lugar, tanto en privado como en público. Dijo Allah: “¡Oh, creyentes! Se les prescribió el ayuno al igual que a quienes los precedieron, para que alcancen la piedad” (Corán 2:183).
2
Es un ejercicio para aprender a obedecer a Allah y cómo escapar a la compulsión de los pecados:
Si el ayunante deja de hacer cosas que le son permitidas habitualmente por obedecer a Allah, entonces es lógico que pueda tener control sobre sus deseos para no cometer pecados, respetando los límites establecidos por Allah, dejando de lado lo que es erróneo. Dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Aquel que no deja de lado la falsedad en la palabra y la acción, sepa que Allah no necesita que abandone su comida y su bebida” (Al Bujari, 1804). Porque quien no deja de lado la falsedad en sus palabras y sus actos, no cumple con el objetivo del ayuno.
3
Recordar la situación de los pobres y necesitados:
El ayuno nos permite sentir el hambre y lo difícil que es no tener comida, es un recordatorio de la difícil situación que viven los pobres día a día. Esto le hace recordar al ayunante lo que sienten sus hermanos que son pobres cuando sufren hambre y sed, y de esta forma su corazón se sensibiliza y se esfuerza por consolarlos y ayudarlos.

El ayunante tiene dos felicidades: una al momento de romper el ayuno y la otra cuando se encuentre con su Señor.