Conocer al Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
El nombre de nuestro Profeta:
Muhámmad ibn Abdullah ibn Abdul Mutálib ibn Hashim, de la tribu de Quraish, significando ibn “hijo de…”.
Tiene la más sublime genealogía de entre los árabes (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), ya que desciende de otros profetas.
El Mensajero de Allah fue enviado para toda la humanidad:
Allah envió a nuestro Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), a toda la gente de todos los pueblos y etnias, ordenando la obediencia a Allah. Dijo Allah: “Di: ¡Oh, hombres! En verdad soy el Mensajero de Allah para todos ustedes” (Corán 7:158).
Le fue revelado el Corán:
Allah le reveló al Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), Su más grandioso Libro: el Corán, que no ha sido alterado ni tergiversado con el devenir del tiempo.
Sello de los profetas y mensajeros:
Allah envió al Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), como sello de los profetas, y por eso no habrá más después de él, tal como dijo Allah, el Altísimo: “Muhámmad no es el padre de ninguno de los hombres, sino que es el Mensajero de Allah y el sello de los profetas” (Corán 33:40).

1- Su nacimiento:
Nació en La Meca en el año 570 d.C., huérfano de padre, perdió a su madre siendo un niño; fue criado bajo la supervisión de su abuelo Abdul Mutálib, y después bajo la tutela de su tío paterno Abu Tálib, hasta que se hizo adulto.

2- Su vida:
Vivió con su tribu, los Quraish, durante cuarenta años, antes de recibir la misión profética (570 - 610 d.C.). Durante todos esos años fue un ejemplo de ética y comportamiento para sus vecinos, un ejemplo de integridad notoria, y por eso era reconocido con los sobrenombres “Assádiq” y “Al Amín” (“el veraz” y “el confiable”). Primero se dedicó al pastoreo y luego al comercio.
El Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) antes del Islam era un “hanif”, que adoraba a Allah según las enseñanzas del Profeta Abraham, rechazando la adoración de los ídolos y las prácticas paganas.

3- La misión profética:
El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) después de haber completado los cuarenta años de edad, reflexionaba sobre la creación y adoraba a Allah en la cueva de Hira, en el Monte de la Luz (Yábal Annur, que es uno de los montes cercanos a La Meca), cuando le sobrevino la revelación de Allah y comenzó a descenderle el Corán. Lo primero en descenderle del Corán fue el versículo “Lee, en el nombre de tu Señor que todo lo ha creado”, para declarar que esta revelación era el comienzo de una nueva época de conocimiento, de lectura, de luz y de guía para la gente, y así continuó descendiéndole el Corán durante 23 años.

4- El comienzo de su prédica:
El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) comenzó su invitación al Islam de forma secreta durante tres años, después manifestó esta invitación haciéndola pública durante los siguientes diez años, encontrando en este período de tiempo los más duros ataques y opresión por parte de su tribu, Quraish. Invitó al Islam a las diferentes tribus que venían a La Meca para cumplir con la peregrinación ritual, y entre estas encontró a la gente de Medina, comenzando así la emigración gradual de los musulmanes a esa ciudad.

5- Su emigración:
Emigró a Medina, que se llamaba Iázrib en aquel tiempo, en el año 622 d.C., cuando tenía 53 años, después de haber sufrido un intento de asesinato por parte de los líderes de la tribu de Quraish, quienes habían rechazado su mensaje. Vivió en esta ciudad durante 10 años, invitando a sus habitantes al Islam. En este lapso le fue ordenado establecer la oración, pagar la caridad obligatoria y las demás reglas del Islam.

6- Su prédica del Islam:
El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), estableció en Medina los fundamentos de la civilización islámica, colocando las bases de la sociedad islámica y derogando los códigos tribales, difundiendo el conocimiento y sentando los principios de la justicia, la rectitud, la hermandad, la cooperación y el orden. Por eso, muchas tribus trataron de acabar con el Islam, generando algunas batallas y acontecimientos importantes, pero Allah dio la victoria a Su religión y a Su Mensajero. Luego se produjo la entrada de la gente al Islam, islamizándose La Meca y la mayoría de las ciudades y tribus de la Península Arábiga, convencidos de la veracidad de esta grandiosa religión.

7- Su fallecimiento:
Falleció en el mes lunar de Safar del año 11 de la hégira, tras haber completado y entregado su mensaje. El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), cayó enfermo en estado febril, falleciendo el 8/6/632 d.C., cuando cumplía 63 años de edad, siendo sepultado en la casa de Aisha, al lado de la Mezquita en Medina (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él).
El significado del testimonio de que Muhámmad es el Mensajero de Allah:
Tener fe en este testimonio significa creer en lo que ha dicho, obedecer sus órdenes, alejarse de lo que ha prohibido, y adorar a Allah como él nos enseñó.
¿Qué implica mi creencia en que Muhámmad es el Mensajero de Allah?
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Creer en todo lo que nos dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), como por ejemplo:
• En los asuntos de lo oculto: el Día Final, el Paraíso y sus gracias, el Fuego y su castigo.
• Todo lo que se relaciona con los acontecimientos que sucederán el Día del Juicio, sus señales y lo que sucederá en el final de los tiempos.
• La información sobre aquellos pueblos que nos precedieron y los que vendrán en el futuro, y lo que sucedió entre los profetas y sus pueblos.
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Poner en práctica las órdenes y las prohibiciones que nos enseñó el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), y esto implica:
• Practicar lo que nos ha ordenado el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), creyendo firmemente que lo que ha dicho no fue por capricho, sino que es parte de la revelación divina, tal como dijo Allah: “Quien obedezca al Mensajero obedece a Allah” (Corán 4:80).
• Alejarse de todas las cosas ilícitas que nos prohibió, de la inmoralidad y del comportamiento dañino. Debemos confiar plenamente en que lo que nos ha prohibido es por sabiduría divina y para nuestro bien, a pesar de que a veces no podamos distinguir cuál es la sabiduría detrás de la prohibición.
• La firme convicción en que llevar a la práctica sus órdenes y prohibiciones es la vía por la cual alcanzamos el bien y la felicidad en esta vida y en la Otra, tal como dijo Allah: “Obedezcan a Allah y al Mensajero para que se les tenga misericordia” (Corán 3:132).
• Nuestra plena fe en que quien contraría las órdenes o prohibiciones del Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), recibirá un castigo divino, tal como dijo Allah: “Aquellos que desobedezcan las órdenes del Mensajero de Allah estén precavidos, no sea que les sobrevenga una desgracia o les azote un severo castigo” (Corán 24:63).
El musulmán acepta todo lo que se comprueba que pertenece a la Tradición auténtica del Mensajero de Allah.
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Adoramos a Allah tal como lo estableció el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), lo cual incluye varias condiciones:
• Seguir su ejemplo: La Súnnah o Tradición del Mensajero de Allah, su guía, su vida, y todo lo que ha dicho y hecho; sus posturas, sus afirmaciones, son el ejemplo para nosotros en todas las situaciones, y por medio de ellas se acerca el siervo a su Señor, elevando su posición ante su Señor cada vez que sigue la Tradición del Profeta. Dijo Allah: “Di: Si verdaderamente aman a Allah, ¡síganme!, y Allah los amará y les perdonará los pecados. Allah es Absolvedor, Misericordioso” (Corán 3:31).
• La legislación está completa: El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) hizo llegar la religión y su legislación de forma completa, sin dejar nada fuera, por eso nadie puede innovar en la religión introduciendo algo que no ha legislado el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él).
• Allah ha revelado Su legislación para todos los tiempos y lugares: Las normas de la religión y la legislación, que ha sido revelada en el Libro de Allah y en la Tradición del Mensajero de Allah, son válidas para todas las épocas y lugares, ya que nadie conoce mejor las necesidades del ser humano que el Creador, quien creó al hombre de la nada.
• Concordancia con la Tradición: Para que los diferentes tipos de adoración sean aceptados tiene que haber una intención sincera por y para Allah, y que esta adoración concuerde con lo que nos ha legislado el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Dijo Allah, el Altísimo: “Diles: Yo no soy más que un hombre a quien se le ha revelado que sólo deben adorar a Allah, nuestra única divinidad. Quien anhele la comparecencia ante su Señor, que realice obras piadosas y que no adore a nadie más que a Él” (Corán 17:110). “Piadosas” en este contexto significa acordes a la Tradición del Profeta.
• La prohibición de la innovación en asuntos de religión: Quien invente algún acto o tipo de adoración que no pertenezca a la Tradición del Profeta, y que por medio de ella pretenda adorar a Allah –como por ejemplo quien quiera innovar realizando la oración en una forma diferente de la forma legislada–, está contrariando su orden y cometiendo una falta por medio de esa obra, y su acción no será aceptada, tal como nos dijo Allah: “Aquellos que desobedezcan las órdenes del Mensajero de Allah [y rechacen Su Mensaje] estén precavidos, no sea que les sobrevenga una desgracia o los azote un severo castigo” (Corán 24:63). Y dijo el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Quien introduzca en nuestra religión algo ajeno a ella, le será rechazado” (Al Bujari 2550, Muslim 1718).
La legislación confirma la prohibición de la innovación, de añadir o cambiar cosas en cualquiera de las formas de adoración, para preservar la religión de las desviaciones y la adulteración, para protegerla y no dejar lugar a las pasiones ni ambiciones personales. Además, orienta el control de la razón hacia el análisis y el descubrimiento de los secretos del universo que están presentes en todos los ámbitos de la vida, y que sirven para brindar esperanza y progreso a la humanidad.